El empleo del perro para guarda y defensa es una de las ocupaciones más antiguas y apreciadas en la especie y sin duda de las que más contribuyeron a que el hombre aceptase la presencia de aquel “lobo” en su hogar.
Del empleo del perro como guía de rebaños y defensor de las reses de posibles depredadores, pronto se pasó a su empleo para vigilar casas. Para tal cometido se prefirió perros vigorsos, capaces de luchar con ventaja contra alimañas y que no temiesen enfrentarse a las personas.
Proteger de los extraños
Siempre se han tenido perros para que protejan de los extraños el hogar, ya los usaban los romanos como acredita el conocido “cave canen”, advertencia situada a la entrada de las casas patricias para indicar que se tuviese cuidado con el perro, siendo la más conocida la que se encuentra en Pompeya en la llamada Casa del Poeta Trágico y en la que se puede ver un perro sujeto por una cadena.
Para este menester se fueron seleccionando animales de gran talla y volumen, los denominados molosos de agarre, que permanecían todo el día encadenados a la entrada del hogar y se les soltaba durante la noche para que rondaran la propiedad. Era educado muy austeramente, sin caricias y escaso trato con las personas, especialmente durante su periodo de impregnación, salvo el propietario o persona encargada de su manejo. Se buscaba un perro capaz de enfrentarse con un extraño sin la presencia del dueño. Este sería el caso extremo, animal corpulento y muy agresivo, pero lo cierto es que casi todos los perros, unos por instinto atávico, otros por timidez, otros por adiestramiento, ladran ante la presencia de una persona desconocida en su territorio.
Incluso razas de pequeñas dimensiones, perros de los denominados de compañía, ladran con petulancia por desconfianza extrema hacia los extraños no callando hasta que se ve obligado a intervenir el propietario y le hace comprender la actitud pacífica del desconocido.
Un trabajo olvidado
La selección de perros capaces de defender un recinto, sea nave, hogar o jardín, en ausencia de su propietario o cualquier persona conocida que les dé seguridad psicológica, es uno de los aspectos más olvidados del trabajo de los perros. Los clubes y asociaciones vienen desde hace décadas preocupándose por realizar pruebas y test de carácter y de aptitud para sus perros, pero éstas van encaminadas al perro de defensa personal, el animal que conducido y soltado por su guía (propietario) ataque al figurante (malhechor).
En ningún país se han desarrollado pruebas para testar la validez de determinadas razas caninas en la guardia de propiedades como son los recintos cerrados, algo en que es fundamental el sentido de protección territorial del perro.
En la mayoría de los casos el perro admite como límites de su territorio sus fronteras naturales, como vallas, setos o cancelas, pero cuandoel espacio es amplio, el animal lo señaliza mediante su olor corporal, orina o excrementos.
El perro guardián debe desarrollar una conducta extremadamente posesiva sobre este territorio, impidiendo el acceso de extraños al mismo mediante acciones agresivas. Esta querencia que muestran algunos seres vivos, incluido el hombre, por un espacio determinado, la llaman los etólogos apego local, y no es otra cosa que un estado mental estudiado en psicología humana: la necesidad de poseer un espacio personal en el que sentirse seguro.
Factores como la territorialidad, número de perros, tamaño y raza, condiciones de los estímulos agresivos, educación y adiestramiento serán decisivos en el acto de la agresión, pero nunca deberíamos escoger un perro como compañero con la única finalidad de que nos dé protección, el perro merece mucho más que ese cometido para el que ya existen las alarmas sonoras conectadas con la policía.
Alarma, defensa y protección
En tres categorías podemos calificar la respuesta del perro ante un intruso: Alarma, Defensa y Protección.
El perro de Alarma
Este animal actúa por timidez, es un perro básicamente cobarde, que responde con vocerío estentóreo y manifiesta agresividad, gruñir, mostrar los colmillos, mientras el intruso no penetre en su domicilio. Cuando el desconocido avanza, este perro retrocede y si entra en la casa el animalito terminará escondido debajo de una mesa rezongando de inquietud pero sin atreverse a atacar al intruso. Es el comportamiento habitual de muchos perros de compañía.
El perro de defensa
Es el animal preferido para la custodia, actúa siempre que surge una amenaza sobre su propietario, bien se lo ordene éste o por instinto natural, y por consiguiente, el dueño es el catalizador de la respuesta agresiva. Responden muy bien para este cometido numerosas razas de pastoreo del Grupo 1º como Pastor, Pastor Belga, Beauceron, Boyero de Flandes y del Grupo 2º como el Dobermann, Rottweiler, Schnauzer, etc.
El perro de protección
Es el animal de agresividad autónoma, un perro que demuestra agresividad sistemática contra toda persona desconocida sin necesidad de que su propietario le dé seguridad psicológica para iniciar el ataque. Estos perros pueden ser peligrosos y los cambios sociales vividos en los últimos años han provocado que este tipo de temperamento agresivo sea cada vez peor visto.
No todos son guardianes
Si muchos son los perros que guardan, lo cierto es que también hay muchos que no tienen ninguna disposición para este cometido, tal vez por haber sido seleccionados desde muy antiguo, para otros menesteres.
Los lebreles en general carecen de todo instinto de protección, lo mismo le ocurre a los sabuesos y a los perros de muestra, razas todas ellas seleccionadas para la caza, aunque puede haber algunas excepciones como es el caso del Drahthlaar o el Sloughi.
El que elige un Setter Inglés, por ejemplo, sabe que su perro tendrá un comportamiento con ausencia de agresividad, algo que no va a encontrar en un Pastor Alemán. La selección ya se ha encargado de fijar genéticamente determinadas cualidades. Y es que a lo largo de los últimos años, las asociaciones de criadores se han esforzado por subrayar y mantener determinados rasgos comportamentales y desechar otros. Es más fácil que un perro de pastor proteja un grupo familiar (su rebaño), que lo haga un perro de caza.
Dice el refrán que “no se le pueden pedir peras al olmo” y si la raza no tiene ninguna aptitud guardiana, de nada sirve el empeño de su propietario.
Perros mal alimentados, dejados en parcelas o chalés durante toda la semana con pretensión de que los custodien, permanentemente atados a una corta correa para incrementar su agresividad, tiene como resultado, no un perro guardián, sino un animal enfermo mentalmente, sometido a un sufrimiento cruel y peligroso para la sociedad.
En Roma, donde tanto interés había por los perros, los de guarda fracasaron no dando la alarma del ataque de los galos y fueron las ocas consagradas a Juno las que salvaron el Capitolio de los invasores.
No todas las razas caninas son aptas para la guarda, pero ello no implica nada bueno ni malo, sencillamente señala que esas razas fueron seleccionadas para otro cometido en el que la agresividad del perro guardián era contraproducente o simplemente innecesaria.
Fuente: Revista “Perros & Compañía”, Nº 183
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Tengo una perra mezcla pastor aleman y rod willer. me gustaria me dieran informacion de como la debo adiestrar para que cuide una finca y a sus amos.
tiene ano y medio.
Hola Luz Angela,
Siento decirle que no disponemos de esta información. “La Guía del Adiestramiento” está basada en las órdenes de obediencia básica y pautas de higiene en casa. Para lo que usted busca deberá contactar con un profesional de su zona.
Un cordial saludo.
Roser Roca
Redactora de xn--80ajpsgli4b.xn--h1aliz.xn--p1acf