Reeducar a perros maleducados (I)
Tener un perro no es simplemente llevarlo a casa y darle de comer, es mucho más que esto. Un perro debe respetar a su dueño y verlo como a su líder, para ello, nos tenemos que ganar este puesto y su respeto a través de una buena educación.
Muchas personas no se dan cuenta de la importancia de la educación de un perro hasta que han pasado 1 ó 2 años y el perro empieza a subir al sofá, a morder cosas, a no hacer caso cuando se lo llama, a perseguir motos y coches por la calle, etc.
Todo esto se evitaría si desde los 2 meses se empezara con la educación básica: enseñarle donde debe dormir, donde hacer sus necesidades dentro de casa, prohibirle subirse a la cama y al sofá y no mimarlo en exceso por el hecho de ser pequeño.
¿Es posible reeducar o rehabilitar a un perro?
Antes de intentar reeducar a un perro “estropeado” a causa de una mala educación es básico conocer cuatro factores muy importantes, de los cuales va a depender el éxito de este proceso de reeducación.
1. La edad del perro: Corregir a un perro “estropeado” que tenga más de 4 ó 5 años es casi imposible (dependiendo siempre de la maduración psicológica de la raza).
2. Temperamento del perro: Es muy importante saber qué comportamientos ha adquirido el perro como resultado de la mala educación y cuáles son debidos a fallas o debilidades del propio temperamento, ya sean de origen genético o causados por una mala socialización durante el período de impregnación.
3. Educación inadecuada: Una educación prematura incompetente o descuidada puede ser igual o más perjudicial que el hecho de no educar.
4. Conocimiento del defecto: No se puede corregir aquello que desconocemos, es básico tener la información y capacidad para determinar qué falta o faltas particulares son las que necesitan corregirse.
Una vez se conocen y se sobrepasan estos 4 aspectos fundamentales, podrás decidir si empezar con la reeducación de tu perro o no.
Los perros que no pasen de los dos primeros puntos son muy difíciles de arreglar debido a que la edad hace que el perro no tenga tantos reflejos y la capacidad de atención y aprendizaje disminuyen, así como porque los fallos de temperamento indicados en el segundo punto necesitan ser tratados por un etólogo o adiestrador profesional.
Por otro lado, los perros que estén en los apartados 3 y 4 pueden ser rehabilitados con un entrenamiento adecuado y sobretodo, con mucha paciencia.
Si el perro todavía es joven, siente curiosidad por el mundo que le rodea, tiene predisposición para aprender, es enérgico y no presenta comportamientos miedosos o asustadizos, aunque no haya sido educado en su momento o haya sido educado incorrectamente, todavía tiene posibilidades de reeducarse con éxito.
Lo primero que debes saber es qué grado de autoridad tienes sobre el perro. Pues estrechar lazos ocupándote tú personalmente de alimentarlo, pasearlo, cepillarlo y jugar con él.
El hecho de tratarlo con cariño y al mismo tiempo con autoridad (que NO significa gritarlo ni pegarlo), hace que el perro comprenda la relación de dependencia que tiene contigo y le predispone a obedecerte por afecto, lo cual facilita mucho el proceso.





