zoonosis||leishmania|contagio|parásitos intestinales
La palabra zoonosis proviene de los términos griegos “zoon” (animal) y “nosos” (enfermedad). Las zoonosis deben tenerse en cuenta sobre todo en niños y ancianos, pero en general en las personas que tienen contacto diario con animales, especialmente con ejemplares enfermos, ya que pueden contagiarse a los humanos.
Las precauciones deben extremarse cuando dichas personas tienen problemas de salud o el sistema inmunitario débil.
Algunas de estas zoonosis siguen siendo de máxima actualidad, como la leishmania y los parásitos intestinales. Otras, afortunadamente, están casi desaparecidas, como la rabia.
Los veterinarios tienen un papel fundamental en el control y vigilancia de este tipo de enfermedades, teniendo en cuenta la gran unión que existe actualmente entre los animales domésticos y sus dueños.
Posibilidad de contagio a los humanos
Existen varias afecciones que pueden padecer los animales de compañía y que bajo determinadas circunstancias pueden acabar contagiándose a los humanos que les rodean.
También existen diferentes formas de contagio, tanto por vía oro-fecal, como por vía transcutánea, lo mismo que por vía aérea, por material contaminado e, incluso, por insectos.
Dentro de los causantes de estas enfermedades nos podemos encontrar con virus, hongos, bacterias y otros parásitos.
Cuando se habla de zoonosis, una de las cosas que se deben tener muy en cuenta, es la procedencia del animal de compañía.
Recuerda que no todos los perros que van a parar a una casa proceden de un lugar controlado o de un buen criadero.
La gran mayoría proceden de protectoras, han sido recogidos de la calle, se han comprado en tiendas o proceden de fuera de nuestras fronteras.
En muchos casos no se conoce la procedencia ni su estado interno, por lo que al principio debemos tomar ciertas medidas de prevención.
Como zoonosis, existe una larga lista de enfermedades que se pueden contagiar a las personas a través de los animales que nos rodean, ya sean perros, gatos, roedores, pájaros, etc.
Aunque sean muy difíciles de adquirir, existen, y tener un poco más de información sobre este tema puede quitar el miedo a sufrir este tipo de patologías y ver que nuestro animal de compañía no es para nada una fuente de contagio que se deba eliminar de nuestro lado.
El próximo artículo va a contener un listado de las más frecuentes.




