Dado que estamos hablando de la gestación y el parto, lo que más nos interesa de lo descrito hasta ahora es el estro, es decir, el momento en que se producirá la cópula. El comportamiento de la hembra implica que ésta se agache y eleve el perineo hacia el macho. Cualquier presión ejercida en la porción inferior de su dorso o cerca de éste hace que levante la cola hacia un lado y tense las patas traseras para soportar el peso del perro que la va a montar. La perra puede atraer a los machos desde largas distancias debido a la presencia de potentes feromonas.
La vulva ha avanzado hasta la fase de turgencia y se vuelve suave y flácida, por lo que ya no es una barrera difícil para la penetración. La secreción vaginal suele ser de color pardo rojizo y, evidentemente, algo hemorrágica.
La perra en celo puede permanecer pasiva y aceptar a un macho o buscarlo de manera activa para despertar su interés. Se ha creído que la perra copula sólo con un macho dominante y repele a los sumisos en caso de que sean varios los que la cortejen. Éste es un buen motivo para recomendar que se traslade a la hembra a la casa del semental, donde es más probable que éste se encuentre más a gusto.
La hembra ubicada en el territorio del macho tiene más probabilidades de ser sumisa y receptiva.
La mayor parte de los machos mostrarán conductas agresivas en los momentos previos a la monta, que forzarán respuestas positivas o negativas en la hembra.
El cortejo incluirá olfateo de la nariz, oídos, cuello, flanco y región vulvar de la perra, mientras ésta hace lo mismo con el macho.
Lamer la región vulvar, perseguirse, luchar y orinar son conductas que inducen acciones de naturaleza similar por parte de la hembra en proestro.
Cuando esto sucede, los avances adicionales del macho, como ponerse de pie junto a ella o colocar su pata o cabeza sobre su dorso, hacen que la perra se siente, se agache, gruña, muerda o dé vueltas.
En respuesta al aumento de la concentración de estrógenos, la perra a menudo se muestra inquieta o nerviosa, con aumento o disminución del apetito, ingestión de líquidos o micción más frecuente.
La monta consiste en la sujeción del macho a los flancos de la hembra, con sus patas delanteras por delante de las articulaciones de la cadera. La penetración parece lograrse por pruebas de intento y erros de impulso pélvico del pene contra la abertura vaginal.
La penetración se logra sin que el macho tenga erección porque el hueso del pene le da rigidez.
En el apareamiento normal, ocurre la penetración, luego se inicia la erección y se observan movimientos hacia atrás de las patas traseras del macho. El impulso pélvico se hace más intenso y ocurre la eyaculación del líquido prostático sin espermatozoides en los 15 a 60 segundos iniciales de la penetración.
Después, el macho se bajará. Se girará, y quedará ubicado cola con cola con respecto a la hembra. De este modo, el perro y la perra quedan enlazados o anudados, pudiendo estar así entre 5 y 60 minutos. Durante los primeros 5 minutos es cuando el macho eyacula semen rico en espermatozoides, siendo el resto, como el de los primeros momento, es decir, líquido prostático.
Vía | José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)
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