4 de Octubre: Día Mundial de los Animales
El Día Mundial de los Animales (4 de octubre), es una fecha instaurada para incentivar a sociedades, gobiernos y medios de comunicación a reflexionar sobre el trato que damos a los “no humanos”, y la importancia de reconocer sus derechos.
En el año 1929, el 4 de octubre fue declarado Día Mundial de los Animales por iniciativa de la federación internacional de Sociedades Protectoras de Animales en el congreso celebrado en Viena para intercambiar conocimientos y experiencias. Esta fecha fue ratificada en 1931 en Florencia durante una convención que supuso el nacimiento del movimiento ecologista y que pretendía llamar la atención sobre las especies en peligro de extinción. Desde entonces se ha ido ampliando hasta comprender a todas las especies animales.
El 4 de Octubre coincide con la festividad de Francisco de Asís, el santo cristiano amigo de los animales, no obstante, las asociaciones de protección animal pretenden que en esa fecha celebren su compromiso con el mundo animal todas las personas que se preocupan por su bienestar y que no esté limitado por ninguna nacionalidad, religión o credo político o ideológico.
En 1980, el Papa Juan pablo II, declaró a Francisco de Asís Patrono de los Ecologistas, al considerarlo como el primer ser humano que asumió una decidida actitud de reconocimiento moral hacia todas las formas de vida.
Una relación antigua
Nos atraen los animales, una atracción innata que los humanos sentimos por los otros seres vivos, derivada de nuestra propia condición de animales. Somos una especie que ha evolucionado interactuando con todas las demás especies. Esta atracción por otras criaturas vivas arraigó en nuestra psiquis hace millones de años a pesar de que vivimos en la era de la tecnología, sigue latente en nuestro interior.
Ese placer que sentimos contemplando a nuestro perro jugar o la emoción que nos embarga cuando apoya su cabeza en nuestro regazo, es la demostración de esa sana relación entre hombres y animales.
El contacto visual, verbal o corporal con seres de otra especie distinta a la nuestra constituye un verdadero elemento sanador para nuestra mente. El animal actúa como un chamán primitivo que nos aporta equilibrio físico y emocional, ahuyenta nuestros miedos al permitirnos un contacto estrecho con la naturaleza.
Vía | Perros&Compañía




