Cómo sacar el máximo partido a nuestro compañero
El hombre utiliza al perro en distintas labores, tratando de sacarle el máximo potencial, como complemento a las limitaciones sensoriales humanas.
Son muchas las labores para las que se utilizan los perros: guarda, caza, búsqueda y rescate, asistencia, detección…Por lo general, tratamos de sacarle partido a aquellos sentidos que tienen más desarrollados que nosotros, especialmente el oído y el olfato. Algunos especialistas hablan de un sexto sentido que les permite detectar, por ejemplo, la presencia de su amo antes de que llegue a casa, aunque no existen estudios científicos que lo demuestren. La verdad es que todavía nos queda mucho que investigar y desarrollar para comprender y sacar el máximo rendimiento a nuestro “Canis familiaris”.
Para nosotros, los humanos, el sentido de la vista es nuestra principal fuente de información, la vía por la que captamos gran parte de la información en nuestro entorno, aspecto bien conocido por los publicistas y directores de márketing y que utilizan para bombardearnos con todo tipo de imágenes agradables con la esperanza de que establezcamos una placentera asociación emocional con el artículo que desean que adquiramos, incluso en estos tan traídos y manoseados “tiempos de crisis”.
La vista del perro
Los perros disfrutan de un campo visual más amplio, mejor visión noctura y perciben mejor el movimiento (a ras de suelo sobretodo), al fin y al cabo, si algo se mueve es posible que sea cometible, si bien su agudeza visual es menor a la humana (variando entre las distintas razas fruto de la selección y especialización, compárese s Bassets y Beagles con los Galgos, en su forma del cráneo, posición de los ojos y sus formas de trabajo), y no perciben una gama tan amplia de colores (son bicromáticos).
Les cuesta captar objetos por encima de su cabeza, para lo que necesitan un adiestramiento específico, que ya aplican, desde la etapa de cachorros, en alguno de los centros de adiestramiento de perros guía, por la importancia que tiene para la seguridad de las personas ciegas el que el perro esté pendiente de este tipo de obstáculos.
Los perros no pueden ver el espectro del rojo y del verde. Su visión consiste en azules, amarillos y sombras de grises. Tonos más pastel (algo que se debería tener en cuenta en los objetos de juego y a la hora de seleccionar nuestra indumentaria de trabajo). Así que no te extrañes demasiado si tu perro tarda en localizarte cuando permaneces inmóvil parapetado con tu forro polar y anorak con ese color rojo de moda y tus pantalones verdes de pana de auténtico campero, un verdadero traje de camuflaje (verde y rojo), en este caso será mejor te muevas para facilitar que te localice.
La vista juega un papel importante en la comunicación con sus congéneres y para captar nuestras indicaciones. Parece que es el sentido más económico, que supone un menor coste energético (y esfuerzo) para el individuo y el que proporciona una información más rápida, por lo que, ante una situación que necesita resolver de forma rápida, primero utiliza la vista; si de ese modo no obtiene los datos suficientes para poder resolver el problema, entonces se pondrá a olisquear. De igual modo, una vez localizadaa la fuente de sonido, se esforzará en localizarlo visualmente para obtener más información (de modo casi automático).
El sentido del oído
Los perros tienen la capacidad para captar sonidos a mayor distancia que los humanos (a una distancia cuatro veces superior) y sonidos de frecuencia más alta (los humanos percibimos sonidos de 20 kHz a 20,000 Hz, mientras que los perros lo hacen con sonidos de 20 kHz a 60,000 Hz).
Utilizan la comunicación con ultrasonidos entre cachorros-madres en las distancias cortas para evitar que los posibles depredadores los detecten. A la hora de buscar su alimento, en la caza, esa mejor audición puede ayudarles a detectar a los roedores que se comunican en frecuencia ultrasónica.
Cuando esta capacidad superior de captar sonidos se empareja con su alta capacidad para establecer rápidas asociaciones, ofrece como resultado que sean capaces de identificar el sonido del motor del coche del amo cuando todavía están a considerable distancia de casa.
Esta capacidad es también la que desde un principio los humanos hemos utilizado para que nos alerten de la presencia de extraños en las proximidades (perros de guarda) y poder disponer así de tiempo para preparar la defensa.
Establecen la dirección del sonido con movimientos de la cabeza y de sus orejas y con los diferentes tiempo de llegada a cada oído determinan, con gran precisión, la localización de la posible presa.
Sentido del olfato
Es la principal fuente de información para nuestros perros. Se mueven en un mundo de pistas de olores. Nos resulta imposible hacernos una idea, nuestro mundo sería terrible, la convivencia imposible, con esa capacidad olfativa. Todo tiene olor y nuestros perros son capaces de detectar pequeñas cantidades de droga en medio de numerosos olores empaquetados y repaquetados.
Todo ello gracias a un epitelio olfativo 14 veces mayor que el nuestro (que es de cinco centímetros cuadrados en los humanos y de 150 en un Pastor Alemán), además de una mayor densidad y sensibilidad de sus células, acompañado con un área cerebral mayor para el procesamiento de esta información ¡cien veces mayor que el nuestro! Sin duda, hasta aquí llegó fruto de un proceso evolutivo, esa condición le facilitó la supervivencia y la adaptación a todo tipo de entornos.
Nuestros perros pueden detectar el olor de una sustancia química en una dilución de una o dos partes en un trillón (localizar una manzana entre dos millones de barriles de peras, por ejemplo). Afronta la localización de la presa siguiendo varias etapas de captación de información sensorial, con el olfato localiza la dirección en la que pueda encontrarse la presa; luego, con la ayuda de la vista y el oído, localiza la presa y se activa la persecución de ésta.
¿Su perro ha sufrido recientemente una operación bajo anestesia y ahora otros perros le atacan? ¿Ha esterilizado a su perro y ahora los demás perros del parque no lo reconocen, incluso lo atacan? Esto ocurre en ocaciones fruto de los cambios en el olor corporal que sufre nuestro perro en estos procesos, lo que le causa estos problemas y hace que sea percibido como un extraño por el resto del grupo, así como que pueda llegar a sufrir los ataques, tanto de machos como de hembras.
Su capacidad de rastreo se favorece por ciertas circunstancias ambientales. Cuando la temperatura del suelo es ligeramente superior a la del aire, les resulta más fácil seguir el rastro. Esta circunstancia se da principalmente al final de la tarde, primeras horas de la noche (“casualmente” el periodo favorito de caza de los cánidos, tal vez porque el esfuerzo realizado por la utilización de su olfato es compensado con el mayor número de presas que caza).
Los humanos nos hemos percatado de todo este potencial y estamos utilizándolo en nuestro beneficio de una forma eficiente y económica. Perros para la detección del cáncer, presencia de teléfonos móviles en prisiones, fugas de gas, agua o contactos eléctricos, entre otros muchos.
Afrontamos el mundo en función del procesamiento de información que recibimos de nuestros sentidos y con todo lo visto podemos concluir que nuestros perros tienen un gran potencial.
¿Dónde está el límite?
En la mayor parte de las ocaciones, el límite está determinado por nuestras propias limitaciones como propietarios. Necesitamos encontrar modos de verificar y confirmar que la información que nos facilita nuestro perro es la correcta. La opinión más extendida es que la inteligencia se desarrolla a lo largo de la vida siempre y cuando utilicemos los métodos adecuados, de forma paciente y sistemática, mantengamos su motivación y los vínculos de apego.
Además, el desarrollo y capacidades de nuestro perro se potenciarán si cuidamos el entorno en el cual lo mantenemos, nos preocupamos por ofrecerle un ambiente enriquecido, incrementamos gradualmente las demandas y la dificultad del trabajo y mantenemos controlados los niveles de estrés (con una buena alimentación y adecuados cuidados sanitarios).
Repeticiones sistemáticas (estructuradas) de un ejercicio y los conocimientos adquiridos en las sesiones de trabajo nos permitirán lograr que nuestro perro sea un experto en la materia. Por ejemplo: los perros guía diestros necesitan al menos un año de intenso trabajo con su amo (persona ciega con la que conviven y trabajan 24 horas al día) para lograr un alto nivel de destreza en la resolución de los variados problemas que se le plantean en el día a día. Esto se logra de forma gradual, no de la noche a la mañana, exponiéndolo a situaciones más complejas: Se comienza enseñándole simplemente el concepto de la línea recta, luego se van introduciendo bordillos y obstáculos cada vez más complejos. Todo ello manteniendo siempre al perro motivado, con ganas de trabajar y con un fuerte vínculo con el guía. Es ese vínculo el que se fortalece e incrementa cuando el perro está con la persona ciega, cuando las atenciones y el manejo es el correcto, lo que hace que se incremente y fortalezcan los niveles de motivación y pueda llegar a resolver situaciones que nos resultan difíciles de explicar, porque jamás se han encontrado durante el adiestramiento y su instructor jamás le ha enseñado. Es por ello que siempre decimos que “un perro guía diestro no nace, se hace” con un buen manejo y trabajo sistemático.
Fuente: Revista “El Mundo del Perro”, Nº 347



