El verano ya está aquí y si usted aún no lo ha hecho, debe asegurarse de que su perro está listo para otra temporada al aire libre. Durante los meses de primavera y verano la mayoría de los dueños de mascotas pasan bastante tiempo al aire libre divirtiéndose con ellas, pero también exponiéndolas a las pulgas, a las garrapatas y a otros animales que pueden ser portadores de la rabia y otras enfermedades.
Cada perro debe estar permanentemente protegido contra el moquillo, la hepatitis infecciosa y la leptospirosis. Estas vacunas están, generalmente, combinadas en una sola inoculación. Desde la edad de 6 meses, todos los perros también deben ser vacunados contra la rabia. La mayoría de las vacunas son efectivas durante un año, aunque la última vacuna contra la rabia lo es por cuatro años. Estas dosis son casi 100 % efectivas cuando se administran a tiempo, pero pierden su efectividad después de que la protección ha caducado.
Después de su visita inicial, normalmente debe llevar a su perro al veterinario una vez al año para mantener su vacunación al día. Durante esta visita anual, solicítele que haga a su perro un examen detallado, incluyendo un chequeo de:
► Dientes (eliminación de sarro si es necesario)
► Glándulas anales (vaciado si es necesario)
► Uñas (recorte si es necesario)
► Heces (si usted piensa que tiene lombrices)
Las hembras necesitan más atención regular que los machos, especialmente si son usadas para cría. Cuando desee viajar con su perro, debe estar preparado para cualquier requisito estatal, federal o internacional. Solicite a su veterinario un certificado de buena salud y asegúrese de que las vacunas están en orden antes de salir. Normalmente, un quejido del perro no necesita mayor atención veterinaria. Sin embargo, puede llevarlo al veterinario en otras ocasiones debido a accidentes o enfermedad.
A medida que conozca a su perro, usted será capaz de distinguir sus síntomas, los trastornos de menor importancia y las indicaciones de enfermedad y de infección. Algunos de los síntomas que justifican una visita al veterinario son:
► Una temperatura de más de 38.8 ºC o menor de 37.7 ºC que dure más de 24 horas, o una temperatura mayor de 40ºC o más baja de 37.2ºC
► Dolor agudo sin una explicación lógica
► Sangre en la orina
► Sangre en las heces más de una vez
► Una descarga de mucosidad amarilla de los ojos o la nariz
► Vómitos persistentes, tos, o la negativa a oír por más de 24 horas
► Si su perro, simplemente parece y actúa como un enfermo
Una visita al veterinario al menos aliviará su ansiedad, aunque sólo sea porque el veterinario puede juzgar mejor que usted si hay o no síntomas que indiquen una enfermedad más grave.




