Suscríbete al boletín

 

 

 

Nombre

E-mail

EL ARTE DE DAR UNA ORDEN

Lunes, Septiembre 7, 2009 Escrito por: admin

Lo que para un miembro de la familia es un problema de “mal” comportamiento de la mascota, para otro puede que no sea así, ya que el animal está bajo su control y a él no le ocasiona ninguna molestia. El perro naturalmente hace más caso a quien es alto, posee un fuerte tono de voz, y suele ser de sexo masculino.

arte de dar una orden a un perro 150x150 EL ARTE DE DAR UNA ORDENPara que nuestra mascota nos obedezca necesitamos que nos tenga una consideración, y para que ese respeto sea constante, no tiene que ser una obediencia o rendición por miedo, sino por un estatus, una jerarquía.

Cuando vayamos al veterinario a las primeras vacunaciones, es entonces el momento más indicado para pedirle al profesional que nos explique cuatro normas básicas para lograr ese respeto.

Claro está que si no lo respetamos a él, evidentemente él no nos respetará a nosotros. Se trata de obtener una armonía en la comunicación.

La especie humana y la perruna tienen bastantes similitudes en la comunicación, pero es básico saber que no deben confundirse ciertas actitudes y acciones que son sólo humanas y no pueden ser atribuidas a los perros.

No todos los problemas de comportamiento aparecen por una mala comunicación entre propietario y perro, pero la gran mayoría sí se origina por este tema.

Es frustrante observar cómo prqueños problemas entre dueño y perro podrían haberse solucionado acudiendo a visitar al veterinario simplemente, acaban siendo un gran problema no sólo para el perro y su dueño, sino para todos y lo peor es que se acude al veterinario ya tarde y se acaba sacrificando al animal.

Estrategias para una buena obediencia

Muchas veces no le damos importancia si nuestra mascota no nos obedece y lo llamamos hasta cansarnos: “Venga Jack ven, que nos tenemos que ir”, “Va ven, mira que me harás llegar tarde”, etc. No lo vemos grave porque en nuestra vida diaria nos ocurre con nuestros hijos, ya no nos enfadamos, pero hablamos y hablamos para convencer, con nuestro perro no lo convencemos así.

Todos los problemas que nos demuestra nuestra mascota hay que consultarlos cuatro días antes. Nuestro veterinario nos indicará a qué profesionales debemos dirigirnos para acudir a las clases de obediencia o bien, si se trata de un animal que no puede obedecer, bien porque tiene un problema de ansiedad, en este caso nos referirá a un veterinario especialista en medicina del comportamiento.

Es muy importante darse cuenta del grado de exigencia que tenemos hacia nuestro perro, no se trata de que no nos importa sino obedece siempre, sino que vamos perdiendo poco a poco el control sobre él, y que, en unmomento dado, ocurra lo inesperado: un comportamiento que dañe a otros, ya sea porque haga caer a alguien, muerda o se nos escape y lo perdamos.

Saber dar una orden a tiempo es un arte, al igual que comunicarse con él puede ser una armonía donde dar órdenes se convierte en un modo de jugar.

A nuestra mascota le gusta que le queramos, que notemos que existe, que sepa lo que queremos de él en cada momento, se lo tenemos que comunicar: “Ahora no quiero saber de tí”, y luego si. Necesita de una confianza con un respeto y eso no se aprende con unas pocas clases, o unos consejos escritos, sino con la práctica y comprensión de cada uno de ellos junto con el buen asesoramiento de un profesional.

Asegúrate de que lo haces bien

Antes de poder dar una orden y que ésta sea obedecida deben ocurrir varias cosas:

1. Observaremos en qué momento vamos a dar una orden: No se trata de llamar a Jack que venga cuando hay una hembra en celo, porque es muy posible que no venga.
Tampoco lo llamaremos si tiene pánico a los petardos y está escondido. La predisposición a cumplir una orden es fácilmente observable, por lo tanto si el animal está comunicándonos que está en un estado de excitación, ansiedad o miedo, vemos que será inútil conseguir que esa orden sea obedecida.
Es primordial observar la postura de su cuerpo, sus orejas, la colocación de su cola, etc.

2. Hay que saber motivar al animal para que esté atento y predispuesto a obedecer. Por lo tanto hay que conocerlo y saber sus preferencias en comida, premios, juegos, etc. Si se trata de que Jack acuda a nosotros, y sabemos que le vuelve loco el queso, una vez ya no se encuentra ni excitado, ni ansioso, ni miedoso, simplemente estando en la cocina, podemos llamarlo desde allí.

3. ¿Cómo es nuestra orden?, ¿En qué postura estamos?, ¿Cuál es nuestro tono de voz? Si se nos ha escapado en el campo y queremos que venga hacia nosotros, no podemos situarnos con una postura amenazante, con un tono rígido, castigador, sino que nos podemos agachar, pero que nos vea bien, o correr, no hacia él, sino todo lo contrario, nos alejamos jugando con una pelota, quizás venga. Evidentemente no lo podemos castigar cuando llegue, ya que no conseguiremos que acuda la próxima vez que se nos escape.

4. ¿Cómo se da la orden de “ya no hay más órdenes”? Una vez la orden es:


  • Puedes ir a tu rollo
  • No puedo estar por ti
  • Ya hemos acabado de jugar


Esta es la parte más difícil, hay que saber indicar con nuestra postura, nuestra voz y/o signos de que ya hemos acabado. Muchos perros una vez aprenden que obedecer es un juego, ellos quieren seguir en ello y el dueño se tiene que ir. Si no se obtiene un resultado, es decir, el perro está tranquilo y descansa, sino que se pone a ladrar, llamar la atención y nos pide desesperadamente más y más. De momento hay que restringir su espacio y desaparecer de su vista hasta que se calme. Si así no ocurre al poco tiempo y el animal persiste, ya nos encontramos con un animal ansioso. Mientras está su dueño todo va bien, y aparece el momento que su dueño se va.

Fuente: Revista “Perros & Compañía”, Nº 184

Escribe sobre este artículo