Archivo de la categoría ‘Prevenciones’
Cuando desaparece un animal doméstico del que somos propietarios, al sentimiento de tristeza o desazón que provoca la situación, hay que unir en muchas ocasiones, las dudas acerca de cómo actuar para intentar recuperarlo. Saber qué podemos hacer, qué medios podemos utilizar y qué derechos tenemos que nos ayuden a dar los pasos necesarios y a hacerlo correctamente desde el principio.
No obstante, no debemos plantearnos el tema únicamente cuando llegue a producirse un hecho de este tipo. Lo ideal es tomar en consideración diversas precauciones que es posible adoptar para intentar evitarlo, algunas de las cuales vienen reguladas como obligaciones en la propia ley. Las consecuencias de cumplir o no con estas obligaciones no solemos valorarlas plenamente hasta que perdemos o nos quitan a nuestra mascota. No se trata solamente de evitar una sanción sino de facilitar su recuperación.
Quizás el primer punto a tener en cuenta sea considerar que en relación con la desaparición de un animal doméstico existen tres conceptos que están muy relacionados: pérdida, robo y abandono. En el momento que se produce la puede ocurrir que tengamos indicios claros de que alguien se ha llevado el animal, con lo que nos moveríamos dentro del ámbito penal de los robos y los hurtos. Sin embargo, hay ocasiones en que esos actos se realizan aprovechando un descuido temporal de los propietarios con lo que, en ocasiones, es difícil distinguir si el animal simplemente se ha perdido o si hemos sido víctimas de hecho delictivo.
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La lucha contra los parásitos externos es algo que preocupa con razón a todos los propietarios de perros, fundamentalmente las pulgas y/o las garrapatas, aunque cada vez prestamos más atención a los mosquitos como transmisores de graves enfermedades. Leer el resto de esta entrada »
Se dice que un diez por cien de los pacientes que visitan nuestras clínicas tienen algún tipo de problema cardíaco, ¿será verdad? ¿cuántos de nuestros perros de más de ocho años tienen tos o no toleran bien el ejercicio? Yo diría que son muchos, pero sé que muchas veces no acudimos a nuestras consultas cuando observamos esas manifestaciones, achacándolas al envejecimiento.
Nunca he dedicado un artículo en El Mundo del Perro a hablar del corazón y de los problemas que por la alteración de sus funciones vuestros perros pueden padecer. El músculo cardíaco es el responsable de llevar la sangre a todos los órganos y tejidos y de conseguir que la circulación sea el soporte de todas y cada una de las funciones que dan vida a los organismos.
Algo cada vez más común
Los ataques convulsivos en los perros son relativamente frecuentes, tratándose de una patología muy aparatosa y que preocupa enormemente a los propietarios. Esta preocupación es normal, ya que representa un espectáculo muy desagradable, en el que se tiene la impresión de extrema gravedad.
Los ataques convulsivos no son una enfermedad, sino un síntoma (como la fiebre o el dolor) que se presenta en múltiples enfermedades y que pueden tener muchas causas, como veremos después.
El veterinario como referencia
El hábito continuado de ingerir heces recibe el nombre de coprofagia, del griego copros (heces) y phagein (comer) y existen especies animales que lo hacen regularmente mientras que en otras, como los perros, sólo ocurre bajo condiciones anormales. El desagrado causado en sus propietarios provoca castigos, desinterés o rechazo con el perro y en el peor de los casos su eliminación o abandono, por lo que es una conducta que merece más estudio del que hasta la fecha sele ha dedicado.
Animales que con frecuencia devoran heces son por ejemplo los conejos, que producen cecotrofos, unas heces blandas de alimento a medio digerir que vuelven a comerse. Las crías de elefantes comen las heces de sus progenitores y los gorilas comen sus propias heces.
La coprofagia, costumbre de comer sus propios excrementos o los de sus congéneres, no es extraña al perro, es una conducta normal en las hembras que han parido y amamantan a sus cachorros. Devoran las heces de los pequeños para mantenerlos limpios y sin olores que puedan atraer a depredadores. También los cachorros cuando empiezan a explorar el mundo pueden sentir curiosidad por comer los excrementos de sus hermanos, especialmente cuando se les alimenta con piensos muy grasos.
