La sexualidad de los perros machos
El aparato reproductor masculino de un perro se compone de testículos, con su envoltura llamada escroto, el cordón espermático por donde discurren el conducto deferente y los vasos sanguíneos, la próstata y otras glándulas accesorias, y el pene, que contiene en su interior la uretra, los cuerpos cavernosos y el hueso peneano.
Anatomía y fisiología
El pene está recubierto por la piel formando el denominado prepucio. Los testículos son las glándulas encargadas de producir los espermatozoides, estos pasan al epidídimo, que es un lugar en donde se almacenan y discurren posteriormente a través del conducto deferente hasta la uretra, en donde se mezclan con los fluidos de las glándulas accesorias y próstata para así constituir el esperma o eyaculado. La uretra es el trayecto común entre los tractos reproductor y urinario. Los cuerpos cavernosos son dos bandas de tejido esponjoso que al llenarse de sangre producen la erección peneana.
Los testículos, evidentemente, son también los responsables de producir las hormonas sexuales.
Existen algunas peculiaridades en la fisiología de la reproducción de los perros que lo hacen muy diferente de otras especies. En el momento de la “monta” se produce un primer grado de erección afectando a los cuerpos cavernosos que permite la penetración, posteriormente y ocasionado por la estimulación de las contracciones de la vagina de la perra, se produce la erección del llamado bulbo peneano, que es una estructura situada en la base del pene responsable del “anudado” que se produce en la monta.
Tras los “movimientos de acometida” se completa la erección del bulbo peneano quedando ambos animales “enganchados”; al bajarse el macho pasa una de las extremidades posteriores por encima del lomo de la perra quedando unidos en dirección opuesta hasta que el bulbo retorne a la normalidad. Para poder realizar estos giros sin producirse lesiones en el pene es la razón por la que existe en su interior el hueso peneano, que impide la torsión del mismo. En la especie canina el acoplamiento es muy largo, durando la eyaculación completa unos 15-20 minutos.
Anomalías testiculares
Antes del nacimiento, durante la vida fetal de los perros machos, tienen sus testículos situados en el interior de la cavidad abdominal, cerca de los riñones. Tras el nacimiento se produce una migración de estos testículos a través del denominado canal inguinal, situado en la ingle, hasta su localización definitiva en el escroto. La razón por la que se produce este descenso es que la correcta producción de espermatozoides precisa de una temperatura inferior a la del interior de la cavidad abdominal. Aún cuando el descenso testicular se completa normalmente hacia el mes de edad, en algunos casos este es mucho más tardío, pudiendo producirse incluso varios meses después del nacimiento.
En el caso en que definitivamente no descienda uno o los dos testículos, se habla de criptorquidia (testículo oculto), siendo este un defecto importante por tener un marcado componente hereditario (por ello son descalificados estos perros en las exposiciones). Independientemente de que no debería usarse un animal crioptórquido como reproductor, aquellos que lo sean unilateralmente pueden ser fértiles; mientras que en los que han fallado en el descenso ambos testículos, son normalmente estériles debido a la alta temperatura abdominal.
Estadísticamente está demostrado que los testículos retenidos en el abdomen tienen muchas más posibilidades de convertirse en tumorales y de sufrir otras patologías como torsiones u orquitis, en relación a los situados en su posición fisiológica. Por todas estas razones se aconseja castrar a estos perros o como mínimo, extirpar el testículo abdominal y realizar una vasectomía en el testículo situado en el escroto.
Patología de la próstata
La próstata es una glándula que produce el líquido seminal para diluir y proteger a los espermatozoides, y dar volumen al eyaculado. Está influenciada por los niveles hormonales producidos en los testículos, especialmente andrógenos. Entre las distintas patologías que puede presentar destacan las inflamaciones p infecciones llamadas prostatitis, los quistes o abscesos, las hiperplasias o crecimientos de la glándula sin carácter tumoral, los tumores benignos como los adenomas prostáticos y los tumores malignos o adenocarcinomas, afortunadamente poco frecuentes.
El diagnóstico de las afecciones de la próstata se realiza inicialmente por la sintomatología. Sea cual sea la causa del problema prostático se presentan unos síntomas comunes debido al aumento de la glándula como son la dificultad al orinar por presión de la próstata sobre la uretra, estreñimiento al presionar sobre el recto y dolor o debilidad en las extremidades posteriores al comprimirse los nervios de la zona. Además, pueden aparecer otros signos generales como malestar, vómitos o fiebre. Entre los métodos complementarios pueden realizarse radiografías o ecografías en donde se valora con precisión el tamaño y aspecto de la glándula, así como biopsias.
El tratamiento de las alteraciones prostáticas pasa por diagnosticar la causa y administrar el antibiótico oportuno si esta es infecciosa, antiandrógenos ante hiperplasias o cirugía en caso de quistes o abscesos. De todas formas, en casi todos los casos existe un tratamiento que tiene muy buenos resultados y es la castración. En las prostatitis, hiperplasias y en la mayoría de los tumores, la extirpación de los testículos tiene resultados curativos de la afección de la próstata debido a la influencia hormonal que apuntábamos en un principio. En el caso de sementales, disponemos en la actualidad de tratamientos médicos que ofrecen muy buenos resultados sin alterar la función reproductora.
Alteraciones peneanas
Las afecciones del pene son menos frecuentes que las anteriores. Destacan las malformaciones del prepucio o envoltura cutánea del pene, como son la fimosis, que es la abertura de tamaño de esta envoltura que dificulta la salida del pene, o la parafimosis en la que puede salir el pene, pero al producirse la erección no puede volver a su posición.
Otra alteración mucho más rara es el frenillo peneano que se trata de una brida fibrosa que une el extremo del pene con el prepucio dificultando el movimiento de este.
Todas estas alteraciones se tratan de forma quirúrgica. En determinados casos se produce el denominado “priapismo”, que es una erección permanente, dolorosa y sin estímulo sexual, debido a trastornos circulatorios o a lesiones neurológicas.
En el pene pueden asentar algunos tumores si bien el único que aparece con alguna frecuencia, es el denominado tumor de Sticker, que es de transmisión sexual y que se trata con medicación o cirugía, siendo de un pronóstico relativamente bueno.
Fuente documental: “Perros & Compañía”, nº195





