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La comunicación con tu perro (I)

rie 300x240 La comunicación con tu perro (I)

Algunas de las reglas más importantes para comunicarte con tu perro son las siguientes:

►   Aprender a usar la voz: Las evidencias demuestran que los animales son más sensibles a nuestro tono de voz que a las palabras que pronunciamos. De hecho, son más propensos a obedecer a tonos de voz, como por ejemplo los de un hombre respecto a los de la mujer. Por tanto, si reñimos a un perro utilizando un tono cariñoso obtendremos exactamente el efecto contrario. Tampoco gritarle tiene efecto: el sensible oído del perro puede percibir muy bien los sonidos. Sólo conseguiremos asustarle. Si no nos escucha no depende de que no nos oiga, probablemente no sabemos hablarle.

►   Saber utilizar los comandos: Es mejor palabras cortas que frases. Los perros entienden un vocabulario restringido y por supuesto son ajenos a las reglas gramaticales. Para hacerle entender que no queremos que haga algo, un “NO” seco en tono decidido será suficiente.

►   Evitar el castigo: en la mayoría de los casos el castigo se utiliza mal y se abusa de él con la consecuencia que el perro se vuelve miedoso y hasta agresivo. El castigo en muchos casos rompe los enlaces emocionales de forma irreparable. Utilizar métodos positivos de adiestramiento puede ser más difícil pero a la larga compensa al animal y al dueño y fortalece su relación.

►   Coherencia: En la comunicación debemos intentar enviar mensajes claros y coherentes. Si tres veces dejamos que el perro haga una cosa y una no, él no entenderá que si puede o no puede hacerlo. Es importante que toda la familia se ponga de acuerdo sobre este punto.

►   Ponerse al mismo nivel: Otorgar al perro emociones y facultades humanas puede dificultar la comunicación. Debemos utilizar nuestros conocimientos y nuestra superioridad intelectual para ponernos a nivel del perro. Si lo conseguimos no habrá errores ni falsas interpretaciones.

►   No conferir al perro emociones humanas: Culpabilidad, remordimiento, venganza, son sólo algunas de las emociones que no caracterizan a los perros y que, tendemos a asociar con ellos.

►   Ser conscientes de los límites de nuestro perro: No obstante, a pesar de sus capacidades excepcionales, los perros tienen limitaciones. Conocerlas nos ayudará a no pretender demasiado de ellos.

►   Saber observar: Como los buenos etólogos, podemos observar el comportamiento de nuestro perro. A parte de los mensajes codificados genéticamente, cada sujeto es un mundo y su carácter depende de los genes pero también de sus experiencias individuales y de la forma de interactuar con el ambiente. Además, descubrir comportamientos que sólo nuestro perro manifiesta lo hace único e insustituible.

►   Saber interpretar: Después de observar es importante procesar la información de forma correcta. Por esto, es importante aprender un vocabulario que nos permita interpretar correctamente los mensajes que recibimos de nuestro amigo sin equivocaciones.

►   Conocer para saber actuar: Informarnos, leer mucho, intercambiar experiencias, preguntar a profesionales. Cuanto más conozcamos sobre los perros, mejor. Descubriremos un mundo diferente y quizás aprenderemos que después de todo nosotros también llevamos dentro un mundo de instintos y sensaciones que nos acercan a los animales y a la naturaleza.

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